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Vida sexual y cáncer

El cáncer afecta el comportamiento sexual de las personas que lo padecen, en una muy alta proporción. Es una enfermedad que aún hoy tiene significados culturales terroríficos. Es sinónimo de muerte segura, de deterioro y de dolor.

Muchas personas consideran que los temas sexuales en la consulta del oncólogo o del cirujano no son importantes cuando los comparan con la enfermedad.

En otros casos, temen ser juzgados por el profesional médico. Algunos pensamientos frecuentes que interfieren en la consulta son:

- “No sé qué pensará de la homosexualidad”

- “La terapia sexual es sólo para personas sanas”

- “Yo debería de estar satisfecho con estar vivo”

- “Le voy a entretener demasiado al doctor”

- “Lo hablaría con él/ella si fuera más joven/más mayor“

- “El problema desaparecerá con el tiempo”

Muchas alteraciones sexuales que resultan del cáncer y de sus tratamientos alteran la calidad de vida del enfermo y sus relaciones de pareja. Probablemente se podrían aliviar o eliminar con el tratamiento médico o psicológico adecuado.

El cáncer o sus tratamientos pueden afectar la sexualidad a través de 4 vías:

- Produciendo problemas físicos que impidan dar y recibir placer sexual

- Produciendo alteraciones de la imagen corporal

- Generando el desarrollo de sentimientos tales como miedo, angustia, tristeza, etc. que interfieran con una respuesta sexual adecuada

- Modificando roles y relaciones

En general, solamente en casos muy específicos como en el cáncer de próstata o el de vulva, este tema es abordado por el médico tratante.

Además, la falta de información se suma al prejuicio, especialmente en los cánceres ginecológicos, donde es frecuente que muchas personas crean que la actividad sexual puede llegar a producir daño al enfermo, contagiar a la pareja, e incluso interferir con el tratamiento.

El cáncer no se contagia ni se transmite a través de las relaciones sexuales. Reanudar la actividad sexual después del tratamiento oncológico no tiene por qué perjudicar al enfermo ni reactivar la enfermedad.

También es importante considerar la afectación de la imagen corporal con el consiguiente deterioro en la autoestima consecuencia de la enfermedad en alguna de sus etapas y de algunos de los tratamientos que se realizan.

El ciclo de la respuesta sexual en el enfermo oncológico, puede ser dañado debido a la interacción entre factores psicológicos desencadenados por el diagnóstico de cáncer y las alteraciones que la enfermedad y sus tratamientos llegan a producir en la estructura hormonal, vascular y neurológica, constituyentes del sustrato biológico de la respuesta sexual.

Pero no es posible comprender la conducta sexual de una persona con cáncer, si no agregamos a los aspectos mencionados la historia personal y la sexualidad previa al diagnóstico de la enfermedad, así como también las características de la relación de pareja.
Es importante considerar el deterioro físico del enfermo que puede ser sumamente variable, dependiendo de ciertos factores tales como la etapa evolutiva en el momento del diagnóstico, la localización tumoral y el pronóstico, en la evaluación sexual del enfermo oncológico.

Tal como ocurre en la mayoría de los enfermos crónicos graves, el deseo sexual tiende a decrecer en todos aquellos enfermos con cáncer de larga evolución.

Esta pérdida de interés, suele estar directamente relacionada con el agobio que produce la prolongada afectación de la autonomía y de la libertad de acción, como una lógica consecuencia del simple hecho de estar enfermo durante mucho tiempo.

Contribuyen también la desvitalización progresiva de estas personas y la circunstancia de que a medida que el tiempo transcurre, la enfermedad se convierte en el foco de su atención y alrededor de ella giran el enfermo, la familia e incluso el equipo médico, poniendo en evidencia un progresivo desinterés hacia otros aspectos de la cotidianeidad, que alguna vez fueron placenteros, entre ellos el deseo y el goce sexual.

La excitación, que está representada en lo somático por la erección en el hombre y la lubricación vaginal en la mujer, se encontrará afectada en todos aquéllos enfermos que han pasado por tratamientos quirúrgicos y radioterápicos , que lesionaron las estructuras biológicas correspondientes, sobre todo si el daño es severo.
De todas formas es importante recordar, que aunque el sustrato biológico de la excitación permanezca indemne, ésta puede llegar a estar afectada, por factores de estricta índole psicológica. Los enfermos oncológicos tanto hombres como mujeres pueden presentar anorgasmia secundaria.

No se le debe restar importancia al factor psicológico, no sólo en la respuesta sexual femenina, con la que se lo ha relacionado tradicionalmente, sino también en la masculina, ya que es un hecho comprobado que algunos enfermos varones experimentan dificultades sexuales luego de procedimientos quirúrgicos que realmente no afectaron en lo más mínimo el sustrato biológico de la respuesta sexual, como ocurre en las reparaciones de la hernia inguinal.

Es un hecho, que en los hombres jóvenes la infertilidad post quimioterapia o radioterapia, llega a producir inhibición del deseo sexual por distress psicológico, aún cuando no hubiere afectación hormonal.

También debemos pensar que es muy probable que el cáncer en órganos asociados a la función sexual tiene una carga psicológica negativa, mucho más fuerte que cuando aparece en otros órganos.

Muy pocas personas conservan la misma frecuencia de relaciones sexuales que tenía antes de enfermar. En cuanto a la valoración subjetiva de la propia sexualidad, en términos no solo de frecuencia sino de capacidad de goce sexual, en general ésta disminuye.
Se suele presentar una inhibición del deseo sexual, con trastornos en la excitación y el orgasmo. Y es que la conducta sexual de los personas con cáncer está estrictamente ligada al estado emocional que éstos tengan.

Los que presentan cuadros depresivos, tienen mayor deterioro del funcionamiento sexual, que los cuadros de ansiedad.

Como vemos, las disfunciones sexuales son comunes en oncología, pero hay tratamientos eficaces disponibles consistentes en proporcionar educación sexual en combinación con tratamientos médicos y/o psicológicos. Siempre se puede hacer algo para aliviar la dificultad sexual. Y mejorar así la calidad de vida.



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Tema(s): Cancer, Disfunciones Sexuales

Publicado el: 07/12/2008


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