¿Una vida sin sexo? ¿Se puede vivir sin sexo? Más allá de cuestiones religiosas o físicas, una parte -muy residual- decide darse a la abstinencia. A pesar de que no hay datos contrastados, se estima que son un 1% de la población mundial. En España, según la encuesta de anticoncepción de Bayer, el 25% de mujeres no usa anticonceptivos y de ellas, un 43% lo hace porque no tiene relaciones sexuales.
Y esta opción es cada vez más habitual entre los jóvenes estadounidenses imitando a estrellas que defienden la virginidad hasta el matrimonio. En 2006, 10.000 jóvenes de EE UU llevaban el anillo de castidad.
Canalizamos la tensión
¿Pero cómo nos afecta no tener sexo? ¿Y por dónde sale esa tensión sexual acumulada? El psiquiatra y presidente de la Asociación Española de Sexología Clínica, José Díaz Morfa, explica que esa tensión se canaliza "a través de un mecanismo llamado sublimación, que no es más que la satisfacción de la líbido a través de otros encuentros o actos creativos que no conlleven necesariamente una satisfacción genital".
Antonio Casaubón, sexólogo y presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología, por su parte, tumba el "mito cultural" de que a los hombres les cuesta más pasar sin sexo que a las mujeres. "El sexo ha estado muchos años asociado a la procreación, el ritmo lo marcaba el hombre y la mujer no gozaba. E incluso se veía mal socialmente. Hoy, por suerte, las mujeres se han liberado, se conocen y disfrutan más", dice.
Respecto a las consecuencias, hay disparidad. Casaubón afirma que "todo está en el cerebro. Si una persona está convencida de que no tener sexo está bien, será feliz".
Lo cierto es que la abstinencia en periodos breves está a la orden del día. En periodos más prolongados, matiza Díaz Morfa, "estas personas aseguran que no les plantea ninguna dificultad" pero, agrega, muchos vuelven a tener deseo ante un cambio interno o externo. "Muchos de estos casos ocultan, y ellos no son conscientes, alguna dificultad de vínculo consigo mismo o los demás o alguna distimia o trastorno leve de la personalidad", matiza.
Estudios científicos apuntan a que los hombres que eyaculan al menos dos veces por semana tienen mejor salud prostática. Las mujeres que no tienen sexo suelen notar la vagina reseca y menos elástica, y si la abstinencia se prolonga, puede llevar a atrofia vaginal.
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