Sexting: cuando el sexo se hace a través del ciberespacio Todo comienza como una simple conversación a través de la webcam. Una conversación inocente entre dos jóvenes, pero sin pensarlo puede volverse subidita de tono. Un par de piropos en doble sentido es el primer paso para que se desencadenen las más ocultas fantasías sexuales.
Esta escena, en los tiempos actuales donde la tecnología juega un rol fundamental, no es tan descabellada. Y el mejor ejemplo es el bullado caso del video prohibido, cuyos actores protagónicos fueron Jorge “Mago” Valdivia y Angie Alvarado.
Ambos vivieron una encendida “relación” a través de la web, la que finalizó con el futbolista mostrando su virilidad, mientras la hija de la geisha observaba y seguía la jugarreta con una sonrisita en su rostro.
En este patrón de comportamiento sexual la fuente predominante de placer no se encuentra en el coito, sino que en otras actividades como el voyeurismo y exhibicionismo.
“Según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM IV-R), tanto el voyeurismo como el exhibicionismo se encuentran dentro de la categoría de parafilias, a su vez insertas en el apartado de Trastornos Sexuales y de la Identidad Sexual”, explica Manuel Sanhueza Martínez, sicólogo clínico comunitario.
“El exhibicionismo se refiere a fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos o comportamientos que impliquen la exposición de los propios genitales a un extraño que no lo espera”, agrega el especialista.
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