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Sexo con la menstruación

“Empieza a besarte el cuello, te invita a que vayáis a la habitación, el caso es que te apetece, estás oyendo violines...

…y de repente, un sonido a disco rayado te recuerda que alguien, ajeno a vosotros, se os ha adelantado y parece boicotearos el plan. Según algunos anuncios de publicidad, debe ser una señora vestida de color tomate, de los pies a la cabeza. Para tu mente es el semáforo en rojo que os hace parar.”

Si has vivido esta escena significa que para ti, o para tu pareja, se cierran las compuertas de la sexualidad cuando llega la menstruación. Obviamente es cosa de dos, y si alguno se siente incómodo, acabaréis pactando con sonrisa amable y resignada, que el deseo vuelva en unos cuantos días, “si no es mucha molestia”.

El debate esta abierto. Hay quienes optan por retrasar los contactos sexuales, como es el caso con el que iniciábamos, y quienes no tienen en cuenta el calendario menstrual para entregarse apasionadamente, a pesar del mar rojo.

A continuación te exponemos algunas de las razones, que se suelen argumentar para hacer ese paréntesis en las relaciones sexuales, cuando llama a la puerta el periodo:

-Incomodidad o pudor ante la sensación de menor higiene por el olor y flujo de la sangre.

-Fastidio por manchar el propio cuerpo, las sábanas o al compañero de ese líquido rojo.

-Malestar o dolencias abdominales en la mujer.

-Creencias irracionales sobre lo insano o nocivo que pudiera ser para el aparato reproductor femenino (ovarios, útero), incluso aunque ella no sienta ningún dolor característico de la menstruación.

Estas supersticiones tienen su origen en las propiedades negativas que atribuían a la regla, de modo que cuando la mujer menstruaba era capaz de secar semillas, cortar la mayonesa, etc. En algunas culturas las féminas con la regla no podían salir a la calle, o debían ir totalmente cubiertas con la finalidad de no infectar. Para el judeocristianismo si se fallecía en el parto, era porque se había mantenido relaciones sexuales durante el periodo. Más cercano a este siglo, están las ideas distorsionadas acerca de lo malo que puede ser en esos días para la mujer ducharse, comer cítricos, etc. ¡Hasta dónde llega la desinformación y el desconocimiento!

-Miedo a infecciones, o que la sangre dañe la uretra. Esto se ha demostrado que no es cierto. ¡Que no cunda el pánico!, no existe ningún riesgo de alterar los órganos o los genitales.
Clínicamente, los ginecólogos no refieren que haya ningún inconveniente para establecer encuentros íntimos, ni que la respuesta sexual se vea afectada, puesto que hacerlo o no, únicamente depende de las preferencias de la pareja.

En el otro extremo de estas hipótesis fatalistas sin fundamento, están los que viven con optimismo la venida del menstruo, pues ella siente mayor deseo sexual, tal y como algunas féminas atestiguan. Si nos ceñimos a los estudios, lo que sí se ha comprobado es que las mujeres que se sienten más cómodas con su periodo, también lo reflejan en una actitud más libre y positiva hacia su sexualidad y su cuerpo, pero esto no implica que experimenten más excitación durante esa fase.

Independientemente de los cambios hormonales, algunas mujeres ven aumentado su impulso sexual incentivadas por la idea de poder tener contactos sexuales sin preservativo, dada la baja probabilidad de embarazo.

Aprovechamos para recordaros que existe riesgo de embarazo, aunque estéis menstruando. Es verdad que las probabilidades son menores, pero las hay. Pensad que si
el ciclo reproductor se altera por cambios hormonales o emocionales, se puede ovular cuando “no tocaba”. Si ese óvulo fértil espera en las trompas de Falopio, puede ser fecundado por un espermatozoide, aunque se esté con el periodo.

Ni que decir tiene que sin condón, la regla no os protege de las enfermedades de transmisión sexual.

Más allá de las predilecciones de cada uno, sexo y menstruación son absolutamente compatibles y saludables para muchas parejas. Para los que se atrevan, y no quieran limitar su pasión en esos días, pensad que de la misma forma que creáis ambiente romántico con velas e incienso, podéis incorporar paños o toallas sobre la cama y algunos pañuelos aromatizados para limpiaros después. Es decir, integrarlos al ritual de seducción como un elemento más.

Por otro lado, como ya hemos comentado en otras ocasiones, la sexualidad trasciende la genitalidad y la penetración, con lo cual quizá haya parejas, que cuando ella esté con la menstruación, se sientan a gusto con caricias, abrazos y estimulaciones, sin que necesariamente se acabe en coito. Lo que no tiene sentido y es insano es evitar radicalmente el contacto afectivo y sensual en esos días, en los que además la mujer estará probablemente más sensible y receptiva al cariño y los besos. Una actitud de rechazo puede ir en detrimento de su autoestima, y contribuir a que se agudicen los síntomas del síndrome premenstrual.

Es perfectamente respetable que ambos miembros de la pareja opten por no tener sexo durante el menstruo, si eso les desagrada, o ella experimenta esas molestias asociadas (dolor de espalda, jaquecas, cansancio). No obstante, es bueno recordar que esos dolores también pueden disiparse o aliviarse con la sensación de bienestar que desencadena la feniltelamina y dopamina, liberadas durante el clímax. Esto es debido a que las contracciones uterinas del orgasmo ayudan a eliminar el fluido menstrual, y disminuyen en algún grado la tensión muscular del útero, causada por la hormona prostaglandina

Para todos aquellos que manifiestan un rechazo irracional hacia la regla de la mujer, han de saber que estamos hablando tan sólo de tejido del útero, que se desprende junto con sangre (glóbulos blancos, rojos, enzimas, agua con sales minerales). Es absurdo valorar como impuro algo que estaba preparado para construir el hogar de un potencial ser durante nueve meses.

Nadie dice que los amantes jueguen a pintarse el rostro como los apaches con tales fluidos femeninos, pero preservando unas mínimas normas de higiene, y sin dolores menstruales o infecciones que acompañen, no tienen por qué privarse del placer siempre que se sientan cómodos con la visita de aquel líquido rojo, en medio del que, al fin y al cabo, hemos nacido todos.



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Tema(s): Acto Sexual

Publicado el: 17/04/2009


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