Orgasmos sincronizados “…entonces se abrazaron, al tiempo que ambos conquistaban la cima del placer.” FIN.
Después se encienden las luces, y nos han vuelto a vender un orgasmo al unísono, que ni las de natación sincronizada.
Detrás de la pantalla, la cotidianeidad nos recuerda que conseguir el clímax a la vez no es tan fácil ni frecuente (2 de cada 5 afortunados), sobre todo en parejas de breve vida amorosa, quienes todavía están matriculándose en “dónde y cómo estimularte”.
Es innegable que es una experiencia muy gratificante, en la que no sólo hay compenetración física sino emocional. A nadie le amarga un dulce, y la simultaneidad puede ser deseable (preferente incluso), pero desde luego no es necesaria ni obligatoria para disfrutar de un encuentro sexual pleno. Además perseguir un objetivo de forma obsesiva, a lo único que contribuye es a crear un estado de ansiedad exacerbado, incompatible totalmente con alcanzar un orgasmo. Empeñarse en obtener el 10, puede desembocar en el suspenso.
Esto no significa que los amantes no puedan acoplarse en ritmos, y si ella, como suele ser más habitual, necesita más tiempo para estimularse, él puede “esperarla” aprendiendo a enlentecer las penetraciones o suspenderlas temporalmente (presión en la base del pene) ante la mínima señal de inminencia eyaculatoria, pasada la cual se está en un punto de no retorno y se acaba eyaculando. Esto puede entrenarlo con ejercicios, ¡nada de pensar en facturas y cosas negativas para retrasarlo!.
Por otra parte, ella puede buscar posturas que incluyan estimulación del clítoris de forma complementaria a la penetración, y así acelerar su respuesta sexual hacia el orgasmo. Es decir, que para que concurra el clímax en la pareja no basta con cruzar los dedos, sino facilitar el proceso añadiendo la masturbación femenina, por ejemplo, paralelamente al coito.
Aún así, no podemos olvidar que no es una competición, y que han de respetarse los tiempos de cada uno, sin forzar la coincidencia en la llegada a la cumbre sexual.
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