Matrimonios que nunca se consuman No es una broma. No es exageración. La música, la publicidad y el cine posiblemente incitan a las parejas a "consumar todo" lo posible y lo imaginable en el campo sexual, a meterse en todos los orificios, pero hay mujeres y hombres que no saben lo que estar uno dentro del otro. O lo que es lo mismo, que pueden compartir casa y vida pero jamás han disfrutado del coito.
Los matrimonios no consumados, o las uniones no consumadas, no son una rareza amorosa. Según Adrián Sapetti, director del Centro Médico de Sexología y Psiquiatría de Argentina, 1% a 2% de las parejas puede presentar este problema. Entrevistado vía telefónica por El Nacional, Sapetti explica que se trata de personas casadas, o en concubinato, y que no pueden realizar el coito vaginal con penetración durante 6 meses o más.
A lo mejor juegan, se tocan, se acarician, gozan sus orgasmos, se aventuran a transitar por el ano, pero la vagina es una puerta que ninguno se atreve a franquear.
En una cultura en la que la penetración es algo a lo que nadie renunciaría, debido precisamente a la genitalización de la sexualidad, los integrantes de estas uniones pueden pasar 15 años, 18 años, sin conocer el coito. Incluso, refiere Sapetti, pueden concebir hijas o hijos, y la mujer sigue siendo virgen. ¿Virgen? ¿Cómo? "El hombre eyacula en la entrada vaginal, y el parto se efectúa por cesárea", describe.
¿Los matrimonios no consumados pueden ser considerados algo patológico? Es disfuncional, más que patológico. Disfuncional, porque hay alteración en la función de ambos, o en la de uno solo. La combinación habitual es vaginismo o fobia a la penetración por parte de la mujer, o el hombre eyacula antes de la penetración y tiene fobia a la penetración.
¿Se complementan para siempre? Puede ser. Ocurre en parejas de todas las edades: de 22 años de edad, de 25 años, de 40 o 50 años de edad. El equilibrio se mantiene hasta que alguno lo rompe por algunas razones: porque tuvo relaciones extramaritales, porque desea tener hijos.El matrimonio puede mantenerse hasta que aparece una tercera persona, o si uno de los miembros toma conciencia de que no puede continuar así.
¿Cuáles son las causas? Puede ser una combinación de fobias. Fobias que, en el caso de las mujeres, pueden surgir por traumas psicológicos, por abuso sexual. Hay, generalmente, un terror a la penetración, que no se manifiesta en la contracción de los músculos vaginales. La fobia, hay que recordarlo, se entiende como algo que uno quiere, pero a lo que también se le teme.
¿Qué piensa la mujer? Que va a haber desgarros, sangrados, dolor y muerte. Algunas parejas, en el noviazgo, nunca se han tocado los genitales, y creen que al casarse se va a solucionar el problema, pero es al revés. Otra causa femenina importante es el vaginismo, o la contracción involuntaria y espasmódica de los músculos vaginales ante cualquier intento de penetración, sea un dedo o sea el pene. El vaginismo lo vemos en 10% a 20% de las mujeres que consultan por problemas sexuales.
¿Qué le sucede al hombre? Disfunción eréctil, eyaculación rápida (antes de entrar en la mujer), angustia, personalidad obsesiva. Puede haber ausencia de deseo, la persona no tiene ganas de la relación, es como si su sexualidad estuviese dormida.
Un matrimonio no consumado es causa de anulación del casamiento, en el ámbito jurídico y el religioso. Para ello, se hace un peritaje que permite corroborar que no ha habido penetración.
En su página web www.sexovida.com, Sapetti subraya que "no se puede hablar de causas en general, pero hay factores psicológicos o psiquiátricos, familiares, educacionales, religiosos y del vínculo en sí mismo. Puede haber factores orgánicos en algunas impotencias o en las llamadas dispareunias (coito doloroso) que no se pueden dejar sin resolver".
¿Cómo se lleva a cabo el diagnóstico del matrimonio no consumado? Con el interrogatorio de la pareja, y de cada uno de los integrantes de esa pareja por separado. En algunos casos se hace observación genital, pero algunas mujeres no quieren ser examinadas. Al hombre se le practican exámenes hormonales, vasculares, arteriales y venosos para ver si hay disfunción eréctil, problemas de libido o trastornos orgánicos que impidan la erección.
También debemos descartar cuadros depresivos.
¿Cuáles son los tratamientos más comunes? Trabajamos con terapias sexuales, preferiblemente cortas, a veces las hacemos un fin de semana porque no todas las personas pueden estar varios meses en tratamiento. Es un esfuerzo en equipo, con la participación del sexólogo, el urólogo, el ginecólogo. Además de la terapia, usamos medicación para disminuir la fobia, controlar la eyaculación, reducir la ansiedad, mejorar la disfunción eréctil.
En su portal electrónico relata la propuesta del especialista argentino León Gindin, "quien tiene amplia experiencia en tratamientos de una sola jornada prolongada". Algunas parejas han sido atendidas a distancia, exitosamente.
¿El matrimonio, después del tratamiento, podría consumarse? Claro que sí.
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