Las mujeres también pueden forzar a otros a tener relaciones sexuales El agresor sexual posee, según las creencias populares, rostro y cuerpo de hombre. Es a los hombres a quienes se los asocia con las violaciones, los supuestos "homicidios pasionales" y el abuso sexual infantil. ¿Por qué? Porque se piensa que, para ejercer violencia sexual contra alguien, hay que tener algo del cuerpo con qué hacerlo. Y no es así. "No es necesario un pene para cometer un delito sexual", advierte el sexólogo venezolano Rubén Hernández, presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual.
En la gran mayoría de los casos "son delitos cometidos por hombres, pero ha crecido la proporción de mujeres que se dedican a estas prácticas. La relación es de 80% hombres y 20% mujeres", calcula Hernández. Habría que agregar la castración, que se ha incrementado luego del caso de Lorena Bobbit. En 1993, la señora Bobbit, una manicurista de origen ecuatoriano que vivía en Estados Unidos, cortó el miembro de su marido, John Bobbit. El ex marine, según denunció Lorena, la obligaba a mantener relaciones sexuales. Ella decidió cercenar el órgano con un cuchillo. Posteriormente, el pene le fue reimplantado a John. Pero esa es otra historia.
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