La masturbación no tiene edad No es una excusa, la masturbación tiene su función psicobiológica y no entiende de edad.
En los niños contribuye a la exploración (curiosidad natural por el cuerpo), al relax (reduce la tensión cuando están disgustados, cansados, aburridos, o bajo presión) y al propio placer.
En la adolescencia temprana o pubertad, la masturbación comienza a vivirse en sentido sexual, como una actividad facilitadora del placer orgásmico. El adolescente inicia este juego autoerótico junto a su desarrollo biológico.
En esta etapa, esta actividad se convierte en un gran recurso:
-Psicosexual. Ayuda a identificar los patrones de excitación de la propia respuesta sexual. Facilita el descubrimiento de la identidad sexual, potencia la autoconfianza en el rendimiento sexual, y representa una válvula de escape de la tensión y la ansiedad.
-Biológico. Alivia la tensión sexual, constituye una forma inocua de experimentación sexual, y promueve el conocimiento y control de los impulsos sexuales.
-Social. Posterga la relación sexual coital de a dos, hasta que psicológicamente se sientan preparados para hacerlo con mayor seguridad del cuidado propio y ajeno. Este aprendizaje transcurre en un ambiente mas relajado, ya que no tiene que estar pendiente de la pareja y preocupado/a por que le evalúen o juzguen.
En las parejas adultas, puede tener la función de equilibrar las discrepancias en el deseo sexual o emplearse como un juego más de la relación. Además, la masturbación se utiliza como técnica terapéutica en disfunciones sexuales, tanto femeninas como masculinas, a la hora de mejorar la respuesta sexual, al desmitificar el valor sobreañadido de la penetración.
Esta práctica sexual, sin distinción de géneros, edades u orientaciones sexuales, constituye una manera de autoexploración del propio cuerpo.
No podemos obviar, que igual que el ejercicio físico, la masturbación tiene la función de eliminar tensiones y estrés.
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