Curiosa historia del preservativo Nadie pone en duda de el preservativo se ha convertido en el mejor amigo de millones de personas y que su comercialización mueve millones de euros. Pero el condón no es ni mucho menos un invento reciente, de hecho, algunas teorías datan en el Antiguo Egipto el primer preservativo. Sin embargo, dichas teorías afirman que más que usarse como un método de anticoncepción, se usaba por higiene.
También se conocen tratados japoneses que recomendaban el uso de papel aceitoso y de vejigas de peces para forrar el pene. Ya en el año 1200 antes de Cristo, la Leyenda de Minos nos habla del uso de vejiga de cabra o de pulmones de pescado para la protección del pene.
Sabemos que los legionarios romanos comenzaron a usar las tripas de cordero o borrego para prevenirse contra las infecciones causadas por Venus, de donde viene el término de “enfermedades venéreas”, hoy aún en uso. En este punto, se produce un parón en la línea histórico temporal pues, con la caída del imperio romano, las “tecnologías” del condón prácticamente desaparecen del mapa.
En el siglo XVI, Europa fue azotada por terribles epidemias de peste y de enfermedades venéreas como la temida sífilis. Estas enfermedades no distinguieron clases sociales y la población europea fue diezmada en gran número. Esto provocó que se buscasen soluciones al tema y fue el doctor italiano, Gabrielle Fallopio, quien recomendará el uso de fibras de lino para evitar el contraer las enfermedades producto de las relaciones sexuales.
Se le atribuye al rey Carlos II de Inglaterra (1630-1685) la iniciativa de encargar algún tipo de dispositivo que le ayudara a reducir los embarazos entre sus concubinas. Se cuenta que él solicitó a su médico de cabecera, un tal doctor Quandum o Condom, la fabricación de tal dispositivo. Muchos historiadores modernos ponen en duda la existencia de este personaje, y resaltan que es posible que la moderna palabra condón tenga su raíz en el latín condus (recipiente), o condere (esconder), proteger.
Para el siglo XVIII, las tiendas de condones eran populares en Londres, atendiendo a la alta sociedad. Para los menos afortunados existía la opción de acudir al carnicero más cercano o conseguir un condón de segundo mano que se ofrecían de vez en cuando, perfectamente lavados, en las tiendas especializadas. La primera vez que se hace uso oficial del nombre condón, es en un libro sobre sífilis, presentado por el Doctor Turner, en el siglo XVIII, quien contaba que muchos hombres preferían enfermar antes que usar la “detestable armadura”.
Es en el siglo XIX cuando se dejan de usar las tripas de animales para fabricar condones y se empezará a usar un revolucionario producto en en esos momentos está causando sensación; hablamos del caucho. Los primeros condones de caucho natural aparecieron en 1850, eran reusables, y se vendían con instructivo para su correcto lavado y mantenimiento, hasta que se rompieran por el uso.
Nicolas François Octave Tassaert (1800-1874): The Cautious Lover Litografía de 1860
En 1843, Goodyear y Hancock hacen uso del método de la vulcanización del caucho, derivándolo en látex, un material tremendamente resistente y aún más sensible.
Los condones desechables vieron la luz en la década del 1930, coincidiendo con una gran mejora en sus condiciones constructivas, más ductilidad y elasticidad de la funda, lo cual proporcionaba cierto confort en su uso.
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