La calidad de los preservativos Todos conocemos a alguien, que conoce a alguien, que en plena relación sexual se ha encontrado con una imperfección o se le ha roto un preservativo. Faena, que no es una leyenda, pues las estadísticas reflejan que esto sucede. De hecho, casi el 70% de las parejas que acuden a un centro de planificación familiar, en situación de urgencia ante un posible embarazo no deseado, aluden a la rotura del preservativo o desplazamiento como causa principal del incidente.
¿Se puede confiar en este método de protección, o es que se sobrestima la facilidad de su uso?. Lo cierto es, hemos de decir, para tranquilidad de los usuarios, que en su mayoría estas cosas no ocurren tanto por un detrimento en la calidad de los condones, como por una utilización inadecuada o una mala conservación de los mismos.
¿Cuestionamos entonces la calidad de este método anticonceptivo o cuestionamos el empleo del mismo?. El pasado mes de Octubre en Costa Rica, un comprador habitual, interpuso un recurso ante la Sala Constitucional, porque los preservativos que vendían en su país eran estrechos, y se rompían de inmediato con la penetración.
Otro suceso de mayor trascendencia e implicación social, tuvo de escenario a Sudáfrica, donde el gobierno del país ordenó retirar 20 millones de preservativos defectuosos de la marca Zalatex, en Agosto del año pasado, porque se detectaron sobornos a oficiales para “hacer la vista gorda” en el proceso de calidad, permitiendo que se distribuyeran condones que exponían a millones de personas a contraer enfermedades de transmisión sexual (como el SIDA).
Es innegable que en determinados países el control de calidad no es demasiado exhaustivo, pero es importante también que hagamos hincapié en la parte de responsabilidad que nos compete. Entre los factores que aumentan la probabilidad de rotura, relacionados con los fallos humanos (no del producto o de la fabricación), encontramos:
-Abrirlo con los dientes o tijeras, en lugar de los dedos por un lateral. Las joyas o piercing del cuerpo, o del pene y vagina, pueden rasgarlo perfectamente.
-Dejar demasiado aire en el depósito, sin taparlo con los dedos en su aplicación, puede hacer que venza la presión durante el coito.
-Comprarlos de dudosa calidad, en mercadillos ambulantes, tiendas de saldos, determinadas máquinas expendedoras callejeras, etc.
Estando homologados, el dónde comprarlos acaba siendo una cuestión de precio. Su venta en establecimientos de gran consumo (hipermercados, supermercados, etc.) es, de media, un 40% más barata que los que se venden en farmacias.
Procura que tengan impreso en el estuche el distintivo de calidad CE. También puedes buscar la palabra “latex” o la frase “para protección de enfermedades”.
-Cuidado con haberlos mantenido junto a fuentes de luz o calor (en la guantera del coche en verano, en el bolsillo del pantalón, al lado de radiadores, focos intensos).
-Usarlos después de la fecha de caducidad que hay marcada al lado el número de lote, hace que puedan estar defectuosos.
-Acompañarlos de lubricantes con base de aceite (vaselina) pueden deteriorarlos, es mejor uno de base acuosa (glicerina).
-Emplearlos dos veces consecutivas es incorrecto, ¡son de un solo uso!.
-Simultanearlos con el condón femenino en la misma relación, acaba rasgándolos.
Una vez que te has ocupado de tu parte del trato, ¿qué mas hacer?, ¿puedes sentirte seguro ya? ¿cómo de fiables son?. Para que puedas disfrutar tranquilo, echemos un vistazo a las pruebas de calidad a las que los someten:
-Los fabricantes los supervivan electrónicamente uno a uno. Cada unidad se coloca sobre un molde metálico, que se sumerge sobre una solución conductora de electricidad, así que si hay una rasgadura o algún milimétrico agujero, el metal recibe una descarga y ese condón se queda con el suspenso de inmediato.
-A través del volumen y presión de estallido se valora cuánta capacidad de aire soportan antes de estallar. Si no superan la resistencia adecuada, eliminado: ¡otra goma que no participa en el juego!
-Aunque el ojo es falible, también complementan estas evaluaciones con la inspección visual, con el objeto de detectar cualquier defecto a modo de burbujas, pliegues o malformaciones.
-Suspensión en el agua. El líquido es un buen medio para valorar si hay perforaciones no visibles por las que se filtre. Ante la duda de goteras, ya sabemos ¡descartado!
-Solidez del color. En este caso habrá de seguir las normas, según la zona geográfica o estatal.
-Hermeticidad del empaquetado. No se olvidan del envoltorio, el cual ha de estar rigurosamente sellado e impermeable.
En algunos laboratorios, incluso hacen la prueba del envejecimiento, simulando los efectos del desgaste por los años en el cajón de la mesita de noche, tras una vida sexual …un tanto inactiva.
En ocasiones, es perfectamente posible que acaben pasando este casting tres veces: por el fabricante, por un laboratorio y por el Ministerio de salud del país. Basta un solo defecto para desechar el lote completo.
Luego están los exámenes sorpresa, en los que al azar comprueban cómo millones de condones se ajustan a los estándares de calidad, donde suelen hallar una calidad del 99, 7%.
¿Es un mito entonces la duda que ensombrece la fiabilidad de los profilácticos?. Pues sí, si se usan correctamente son uno de los mejores métodos anticonceptivos, que además no permite que el SIDA se transmita, pues este virus no atraviesa el látex.
Algunos sectores religiosos critican su baja efectividad, comparada con las relaciones estables monógamas. Pero esta medida es una opción ética, no una alternativa de salud viable para todos aquellos que se desmarcan del modelo de “familia tradicional”, o para aquellos continentes como África, donde el VIH se ha hecho el amo de la ciudad.
En realidad, los preservativos se rompen mucho menos de lo que la gente cree (entre 1,5 y 2%). Tengamos en cuenta que desde luego no son infalibles al 100%, como tampoco lo son el cinturón de seguridad, los protectores solares o las vacunas; pero eso no nos exime de protegernos, ya que ¡cualquier medida preventiva es bienvenida, si con ella se disminuyen los riesgos!
De cualquier forma, pensemos que el condón de fabricación más dudosa, sigue aportando más protección contra las enfermedades de transmisión sexual que los encuentros íntimos desprotegidos.
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