El sexo y la boca Mucho se habla y se ha dicho con respecto al sexo oral. Éste, elevado a su máxima expresión, se manifiesta a través de la práctica del 69.
Se puede decir que practicándolo ambos participantes asumen tanto una parte activa, como otra pasiva, y se produce una situación de simetría. Sin embargo, esto requiere el mismo grado de entusiasmo hacia esta práctica por parte de ambos. La realidad es que las dos personas no siempre sienten la misma motivación para realizar el sexo oral.
Antes que nada tenemos que diferenciar entre los aspectos físicos implícitos en la práctica del sexo oral y los factores psicológicos. Por un lado, es importante recalcar que para una práctica de estas características es necesaria una buena higiene. Unos genitales en condiciones de aseo precarias suelen echar mucho para atrás incluso a la persona más deseosa. Esto puede ser decisivo para que alguien se aficione o no a dicha práctica.
Por otra parte, se encuentran los aspectos psicológicos implícitos en la práctica del sexo oral. En este sentido, es muy distinto dar que recibir. Podemos decir que psicológicamente también establecen una diferencia la postura o posturas en las que se realice. Es decir, un hombre de pie que recibe una felación por parte de otra persona (hombre o mujer) que se encuentra arrodillada va a evocar sensaciones distintas a las que se producirían si estuvieran acostadas las dos personas. Quien está de pie tenderá a experimentar sensaciones relacionadas con el control. Puede que además sienta superioridad en ese tipo situación y que esto llegue a inflar su ego, de alguna manera. Es así que la otra persona puede sentirse sometida y esto le produce incomodidad ante dicha práctica...
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