Sexo, Parejas, Seduccion CurioSexo: ¡Todo lo que quería saber sobre el Sexo!

 



@curiosexo

Temas de sexo...

Te recomendamos...


FullSexo.com:
¿Buscando fotos de chicas GRATIS?

El reparto equitativo de las tareas domésticas

Hay varios temas de convivencia que son motivo de disputa por excelencia entre las parejas: la frecuencia de las relaciones sexuales, en qué gastar el dinero, la educación de los niños, cómo lidiar con la familia política y el reparto en las tareas de la casa. Hoy queremos hablaros sobre el conflicto que provoca este último aspecto, y sobre cómo arrojar un poco de luz en la batalla que transcurre entre cacerolas, lavadoras y aspiradoras.

Todos sabemos que las cosas han cambiado desde que la mujer dejó el delantal como uniforme de trabajo cotidiano, y se enfundó su traje de raya diplomática para empezar a ganarse el pan fuera de casa. Esto ha supuesto una revolución, es mejor que lo asumamos y pronto, porque es lamentable que todavía al volver de su jornada laboral sea la única que prepara la cena de los niños y rescata tiempo para lavar los baños.

No negamos que algunos hombres se han ido incorporando a las funciones de limpieza y mantenimiento de esas estancias que llamamos hogar, y que las nuevas generaciones afortunadamente ya han adquirido en sus familias de origen las nociones básicas en cuanto a tareas domésticas. No obstante, aún no está extendido en general la distribución igualitaria de estas actividades entre las parejas, en el mejor de los casos comienza a escucharse eso de “yo ayudo a mi mujer en casa”, que en realidad quiere decir “es ella la encargada principal de la casa, además de trabajar fuera, y yo soy el pinche que le echa una mano. Espero que me lo agradezca”.

Esto refleja que hasta que no esté explicitado en la educación que no hay nada consustancial al género al que pertenezcas que te exima o te obligue a realizar dichas tareas, no se habrá producido verdaderamente el cambio. No hay colores de chica y colores de chico, no hay juguetes o deportes que sólo pueda practicar un solo sexo, estamos viendo que todos y todas podemos acceder a los distintos estudios y puestos de trabajo, luego, ¿por qué algunas labores del hogar iban a estar asignadas por naturaleza a uno de los dos sexos?. Al menos cuando te digan algo así, como lo de “esto se le da mejor a la mujer”, cuestiónalo y tal vez respondas “quizá porque lo practican más. Unos tendrán que entrenar más que otros, pero todos podemos llegar al mismo punto.”

Ahora bien, estas reivindicaciones del género femenino no siempre pueden darse con la misma facilidad de puertas para adentro, y las prisas de la cotidianeidad hacen que al final el desequilibrio se acepte, porque no hay tiempo de enseñar y defender una y otra vez el derecho a la equidad con el ajetreo de la vida diaria. De todas formas, queremos dejar caer con cada renglón algunas propuestas que puedan ayudar a las parejas a encontrar el tan deseado reparto justo:

- Lo ideal es que a la hora de distribuir las tareas se tengan en cuenta dos aspectos, por un lado aquellas actividades que nos atraigan o motiven más, y por otro, aquellas en las que tengamos más destreza. Es decir, no hace falta que necesariamente los dos miembros de la pareja hagan todas las cosas en el mismo grado, pues mientras que a uno planchar le puede resultar bastante aburrido, al otro le puede parecer neutro y además tener más habilidad para ello. No importa quién haga qué, siempre que todos hagan algo.

- Cada uno ha de encargarse de enseñar algo al otro, porque lo ha practicado más o tiene más habilidad para ello. Si alguien está pensado que los hombres poco tienen que enseñar a las mujeres en cuanto a tareas del hogar, se equivoca, ya que hay que abrir el abanico de posibilidades que engloban lo que son los quehaceres que contribuyen al buen funcionamiento de una casa, y sobre todo de un hogar. Esto significa que llevar el coche familiar al taller, cambiar una rueda, colgar un cuadro o una estantería, ajustar un tornillo de aparatos electrónicos, etc., pueden ser perfectamente considerados ocupaciones domésticas, dado que otorgan igualmente bienestar y comodidad a las familias.

- Utilizar el sentido común y ser pragmático es fundamental. No se pueden mantener discusiones de tintes sexistas cuando realmente uno, sea hombre o mujer, no puede dedicarse a estas tareas por el tipo de trabajo y horario que lleva. Es obvio que quien pase más horas fuera de casa por motivos laborales es el que menos va a poder aportar en este sentido, por consiguiente es mejor que cada uno coopere de manera proporcional al tiempo del que disponga. Sin embargo, es contradictorio argumentar que no se puede colaborar más en casa por la cantidad de trabajo, y no se contemple la posibilidad de o bien contratar un empleado del hogar, o bien bajar el nivel de exigencia en cuanto a limpieza y orden (siendo comprensivos con el otro cónyuge que no da más abasto), o bien plantearse seriamente un cambio laboral que permita compaginar la vida personal con la profesional.

- Otra cuestión esencial es ser tolerante con los fallos y ritmos del compañer@. Muchas mujeres se sobrecargan de labores domésticas porque no tienen la paciencia para esperar a que sus parejas las hagan. Ninguno hemos nacido sabiendo, dice esta frase popular, ni todos tenemos los mismos ritmos. Hay que saber delegar, pedir ayuda, tolerar que el otro lo haga bien, mal o regular, pero que vaya siendo autónomo y colabore



Leer completo en Educasexo

Tema(s): Parejas y Sexo

Publicado el: 19/07/2008


Lecturas relacionadas...

Copyright © 2008 - 2012 curiosexo.com. Todos los derechos reservados.